La rutina desespera a nuestro protagonista de hoy. Una vida monótona, sin ningún cambio hace que nuestro personaje piense que su vida no merece la pena. De la casa al trabajo y del trabajo a casa. En esto consiste la vida de nuestro protagonista. Cansado de esta vida, nuestro protagonista se da cuenta de que el poder de la imaginación es algo que puede utilizar para no caer en esa rutina. Esto lo consigue gracias a una estatua diminuta que tiene en la mesita. Ésta se cae y empieza a dar vueltas.
A partir de entonces nuestro protagonista recrea como sería un momento si esa estatua cobrara vida. La convierte así en su compañera de baile. Sin embargo, llega un momento que también se cansa de su compañera y decide tirarla, con tan mala pata que tras esa pieza sale su amigo fiel, el perro, y la televisión se le cae encima. A partir de entonces, nuestro protagonista cae en un estado de locura que finalmente, puede con él.
El cortometraje dirigido y animado por Pako Bagur, Frederic Cordoba Schwaneberg, Iban José Pérez (KOTOC) narra como la desesperación de nuestro protagonista le lleva a la locura. La calidad del corto no es que sea muy buena (fue construido en 2003) tiene una estructura simple a la par que los elementos que conforman al protagonista. Nominado como mejor cortometraje de animación en la XVIII Edición de los Premios Goya 2004, es un ejemplo de superación para los futuros cortometrajes.
A pesar de no tener ningún tipo de diálogo, el cortometraje consigue con muy poco dar a entender la soledad que padece al protagonista y que todo ello le conlleva a un mundo de locura.

